El club inició con el impacto de la colaboración entre John Galliano y Zara, interpretada como parte de una estrategia para elevar el estatus del fast fashion mediante la incorporación de figuras de alta costura. Se debatió si este movimiento responde a un contexto de recesión y cómo la creatividad de Galliano podría integrarse en un modelo masivo, evidenciando una tendencia donde lo accesible busca apropiarse del valor simbólico del lujo.
Posteriormente, se analizó el cierre de Alaïa bajo Peter Mooder, destacando su retorno a los códigos originales frente a las presiones corporativas que exigen crecimiento constante. Finalmente, se evaluaron las propuestas de Jonathan Anderson en Dior y Matthew Blazy en Chanel, señalando una etapa más madura y coherente en ambas casas, con una renovación que equilibra identidad histórica y sensibilidad contemporánea.










