En la sesión se analizó El diablo viste a la moda desde una perspectiva crítica, centrándose en sus personajes y en las dinámicas de poder, ambición y percepción social que atraviesan la historia. Uno de los puntos principales fue el debate sobre quién cumple realmente el rol de “villano”, concluyendo que el entorno cercano de la protagonista tiende a invalidar su crecimiento profesional, juzgándolo como superficial en lugar de reconocerlo como una evolución legítima. Esta lectura permitió replantear la narrativa desde un enfoque más contemporáneo, donde el conflicto no solo es laboral, sino también emocional y social.
Además, se discutió cómo la película ha sido históricamente subestimada al ser encasillada como una “chick flick”, debido a su relación con la moda y su codificación femenina. Sin embargo, el grupo coincidió en que, más allá de su estética, la historia aborda temas relevantes como la ambición, el sacrificio personal y la presión social, lo que le permite mantenerse vigente y resonante incluso años después de su estreno. La conversación destacó cómo ciertas narrativas pueden ser desvalorizadas por prejuicios de género, a pesar de su complejidad y actualidad.










