En la sesión de esta semana, Ches abrió con un intercambio de recursos y referencias, reforzando la importancia del sketchbook como herramienta de crecimiento y disciplina creativa. Entre bibliotecas conceptuales en Japón, proyectos autogestivos locales y ejercicios de diseño de personajes, la conversación giró en torno a cómo nutrir el proceso desde distintas fuentes. Las participantes compartieron sus perfiles —moda y diseño gráfico— lo que permitió contextualizar mejor las referencias y fomentar una dinámica colaborativa. La idea central fue clara: el proceso creativo se enriquece cuando se comparte y se documenta.
El tema principal fue precisamente “el proceso creativo”, abordado desde una metodología concreta para proyectos de identidad visual. Ches explicó sus fases: brief inicial para definir concepto y química con el cliente, desarrollo de un moodboard amplio y exploratorio, y una etapa de ejecución con tiempos delimitados y criterio firme. Se enfatizó la importancia del bocetaje manual antes de digitalizar y el uso de la escritura como herramienta conceptual. La sesión cerró con la promesa de realizar un ejercicio completo la próxima semana, recorriendo todas las etapas hasta la entrega final.










