Ale Zamora, nuestra guía del Club, explicó como la narrativa gubernamental de «Solaris» fue una respuesta soviética a «2001: Odisea del espacio» de Kubrick, aunque la intención de Tarkovski fue diferente. Los participantes reflexionaron sobre la realidad en la película y la posibilidad de que los «visitantes» fueran producto de la conciencia o de la influencia del planeta. El final de la película fue ampliamente discutido, sugiriendo que Cris nunca abandonó Solaris y que el planeta materializó su deseo de permanecer con su familia, señalando la presencia del busto de Platón como una pista.











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